La ingestión o aspiración de cuerpos extraños es un accidente evitable y es protagonizado principalmente por niños menores de 3 años. Es una problemática riesgosa ya que constituye la cuarta causa de muerte accidental en este grupo etario y la tercera causa en infantes menores de 1 año.
Los pequeños de entre 1 a 3 años son las víctimas prevalentes por numerosas razones: exploran el ambiente por medio de la boca; la falta de molares disminuye su capacidad de masticar la comida lo suficiente, dejando trozos más grandes de tragar; carecen de capacidad cognitiva para distinguir objetos comestibles de los que no lo son; y son propensos a la distracción y a jugar mientras comen.
La mayoría de los objetos son expulsados espontáneamente al toser o vomitar, o pasan exentos de complicaciones a través del tubo digestivo; sin embargo un porcentaje significativo se impacta en el tracto aerodigestivo superior.
Y las víctimas presentan síntomas similares a diferentes enfermedades pediátricas como asma o neumonía, retrasando el diagnostico correcto. Tos crónica, neumonía recurrente, bronquitis persistente y asma atípica son comúnmente diagnósticos erróneos asignados a cuerpos extraños de la vía aérea insospechados.
Al respecto, la Dra. Giselle Cuestas, colaboradora del Susy Safe, explicó que "muchos de los accidentes son prevenibles y ocurren bajo la supervisión de adultos, lo que demuestra que la prevención primaria tiene un rol clave para evitar este tipo de lesiones. Es fundamental la educación de los padres y cuidadores del niño. El pediatra debe instruir a los padres sobre los riesgos dando normas de alimentación, sugerencias acerca del cuidado que debe tenerse con los objetos pequeños y asesoramiento sobre las características de los juguetes según la edad de los niños. Los padres deben conocer cuáles son las comidas apropiadas para la edad, reconocer las situaciones de riesgo y controlar el acceso a objetos peligroso".
Los diferentes tipos de cuerpo extraños se clasifican en orgánicos e inorgánicos. El Argentina el proyecto arrojó las siguientes conclusiones sobre los más frecuentes en los niños: semillas de girasol, maníes, tapas de biromes, monedas y juguetes.
"No deben realizar intentos de extracción a ciegas ni explorar la boca con el dedo. Estas maniobras pueden provocar lesiones en la mucosa, impactar el cuerpo extraño dentro de la laringe, o desplazarlo dentro del esófago pudiendo comprimir vía aérea, causando obstrucción. Tampoco se debe inducir el vómito (riesgo de aspiración y perforación), remarcó Cuestas.
Según datos internacionales del SUSY SAFE PROJECT, programa internacional para combatir los problemas ocasionados por los cuerpo extraños, se estima que 30 de cada 100 mil chicos sufre de aspiraciones o ingestas de cuerpos extraños y, según datos de Estados Unidos, en ese país provocan unas 160 defunciones anuales.