En un principio, funcionó. Abiertos las 24 horas,
Nac&Pop logró cautivar al público noctámbulo, salidor; al oficinista, al estudiante. A todos: sus precios, en relación con otras cadenas internacionales, eran bastante más accesibles. Hasta que todo se cayó, como si el final siempre hubiese estado ahí, latente. Los empleados no cobran sus sueldos,
que apenas superan los $5000. Cuando lo hacían, era en negro. Les deben aguinaldos. Hubo despidos.
"Vaciamiento", dicen algunos empleados. Y agregan: "El dueño decía, primero, que tenía pérdidas. Después desapareció".
Los trabajadores dieron su primer golpe. Desde hoy a las siete de la mañana, tomaron el local de Rivadavia 1775, en la zona del Congreso. Lo van a autogestionar. "Nosotros sabemos que no hay pérdidas. Por eso decidimos aglutinarnos acá hasta saber con más certeza nuestra situación", aseguró Jairo, uno de los delegados, en diálogo con La Izquierda Diario. En el resto de los locales, están en asamblea permanente.