La modalidad se hizo famosa en España por el compromiso de una inmigrante colombiana, residente en Barcelona desde hace más de una década. Cansada de sufrir robos o ser testigos de hechos, decidió combatir personalmente a los "carteristas", como llaman en tierras ibéricas a los pungas.
"El modus operandi de esta colombiana que llegó hace 12 años a Barcelona consiste en ahuyentar a los delincuentes con un silbato, un cartel con la palabra carterista escrito en cuatro idiomas y octavillas que informan a los viajeros de los métodos más comunes que éstos utilizan para birlar carteras y otros objetos de valor", señala una nota del diario La Vanguardia.
'Para mí es un deber ciudadano no ser indiferente a tanto robo. Los que vamos cada día a trabajar y cogemos el metro somos muchos y ellos son pocos, no nos tenemos que dejar acobardar por estos delincuentes', dijo la joven, con un espíritu similar al de los usuarios del subte porteño que comparten experiencias en las redes sociales y buscan formas de combatir la modalidad.