Es la primera reunión "cara a cara" entre un ministro de Exteriores ruso y un secretario de Estado de Estados Unidos desde que Lavrov mantuvo con su homólogo estadounidense Antony Blinken en enero de 2022, un mes antes del inicio de la guerra en Ucrania.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, ni ninguna autoridad de peso en su país viajaron a Medio Oriente, situación cuestionada por autoridades europeas, como el francés Emmanuel Macron, por los “riesgos” de los resultados del acuerdo.
"Ucrania no participa en las negociaciones. Ucrania no sabía nada al respecto. Ucrania considera cualquier negociación sobre Ucrania, sin Ucrania, como negociaciones sin resultado. Y no podemos reconocer nada, ningún acuerdo que se haya hecho sin nosotros", declaró el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
Un plan inicial contemplaba la idea de que Rusia se quede con el territorio sobre el cual avanzó hasta el momento y Estados Unidos obtenga derechos sobre tierras raras ucranianas a cambio de defensa.
Dentro de la UE hay divisiones, ya que no han logrado demostrar su unidad ante las negociaciones entre EE.UU. y Rusia y, especialmente, ante el posible envío de soldados europeos a Ucrania después de que finalice la guerra para mantener la paz. Donald Trump confirmó que no enviará tropas estadounidenses de pacificación y exigió que sea Europa la que ponga los soldados para mantener la seguridad en la zona.
El pasado sábado, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, mantuvieron una conversación telefónica. Según la Cancillería rusa, las dos partes "acordaron mantener contactos regulares, incluida la preparación de una cumbre de alto nivel" entre ambos países.
Previamente, el pasado miércoles, Putin y Trump mantuvieron su primera conversación telefónica desde el regreso del líder republicano a la Casa Blanca. El diálogo se centró en iniciar los trabajos para acordar posibles soluciones al conflicto ucraniano.