Los seguidores de Morsi también aumentaron su presencia en las calles después de que la Hermandad Musulmana a la que pertenece el mandatario y líderes islamistas de mano dura los instaron a defender la legitimidad del primer presidente del país elegido libremente. Decenas de miles de personas realizaron marchas en El Cairo y otras ciudades. En varios puntos de la capital hubo enfrentamientos entre ambos bandos, y opositores del presidente entraron por la fuerza a las oficinas de la Hermandad en dos ciudades.
Ante el temor de una implosión que podría orillar a Egipto al caos, funcionarios estadounidenses dijeron que Washington ha sugerido que Morsi convoque a elecciones anticipadas y pedido medidas concretas. Asimismo, advirtió al ejército egipcio que un golpe de Estado tendría consecuencias en la ayuda que el país recibe de Estados Unidos. Los funcionarios hablaron a condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar públicamente sobre el asunto.
El asesor de Morsi, Ayman Alí, negó que Washington hubiera pedido al presidente convocar a elecciones presidenciales anticipadas, y dijo que proseguían las consultas para llegar a la conciliación nacional y resolver la actual crisis política. No dio más detalles.
En una medida significativa, los partidos de oposición y el movimiento juvenil detrás de las manifestaciones coincidieron en que el premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei los represente en las negociaciones sobre el futuro político del país. La decisión parece tener el objetivo de presentar una voz unificada en un sistema post-Morsi, ante la crítica generalizada de que la oposición se ha fragmentado demasiado como para representar una alternativa a los islamistas.
El presidente encara fisuras al interior de su gobierno
Tres voceros gubernamentales fueron los últimos en dimitir como parte de las deserciones de alto nivel que subrayan su creciente aislamiento y las consecuencias del ultimátum de los militares. Cinco ministros del gabinete, entre ellos el ministro de Relaciones Exteriores, renunciaron el lunes, y el sexto, el ministro de la Juventud El-Amry Farouq, abandonó su cargo el martes.