Según declarara alguna vez el propio Baker, la diferencia entre ambos desarrollos es que mientras el de él busca "inventar" proteínas, el de sus colegas lo que hace es predecir la estructura que podría hallarse en la naturaleza, algo que sin la IA demandaría miles de años porque se trata de combinaciones astronómicas.
Pocas veces la Real Academia de las Ciencias de Suecia reconoce investigaciones con tan poco recorrido, pero el éxito y las aplicaciones que ya existen de estos trabajos justifican la decisión. Por otro lado, se vuelve a poner el acento en avances de la IA, tal como habían hecho el martes con el Nobel de Física.
El presidente del Comité del Nobel para Química, Heiner Linke, expresó que los científicos habían soñado durante mucho tiempo con predecir la estructura tridimensional de las proteínas: "Hace cuatro años, Hassabis y Jumper lograron descifrar el código con un hábil uso de la inteligencia artificial. Hicieron posible predecir la compleja estructura de básicamente cualquier proteína conocida en la naturaleza".
Y completó: "Otro equipo de científicos logró construir nuevas proteínas para aprender cómo utilizar la multiherramienta de la naturaleza con nuestros propios fines. Ese es el problema que resolvió Baker. Desarrolló herramientas de computación que ahora permiten a los científicos a diseñar proteínas espectaculares con formas y funciones totalmente nuevas, lo que genera infinitas posibilidades en beneficio de la humanidad".