Ante el innegable avance de los islamistas del EI, el jefe del gobierno iraquí también ordenó por televisión que los grupos paramilitares chiítas que pelean junto con el Ejército contra el EI viajen a Ramadi. Este anuncio demuestra la debilidad del gobierno nacional ya que apenas unos días atrás uno de los jefes tribales más importantes de esta región de mayoría sunnita, el jeque Ali al Hatim, había advertido que un avance de milicianos chiítas sobre Ramadi sería considerado como 'una ocupación iraní'.
De concretarse esta amenaza, el conflicto en el Oeste de Irak podría profundizarse y acentuar su lado más sectario. Desde finales de 2013, miles de combatientes del EI sorprendieron al mundo al conquistar una tras otra ciudad y pueblos del Oeste y el Norte de Irak.i