En esa línea austera, sencilla, Francisco se ha desprendido de la tradicional muceta roja (esclavina) y usa la estola sólo para el momento de la bendición.
Viste de blanco, pero ha rehusado ponerse los tradicionales zapatos rojos de los pontífices y calza zapatos negros. Lleva una cruz pectoral de metal y el anillo del Pescador, símbolo del poder papal, es de plata bañada en oro.
El ahora Papa y ex cardenal de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, se aloja en la residencia de Santa Marta y no en el palacio apostólico y no duda en llamar directamente por teléfono, creando momentos de azoramiento e incredulidad en las persona que responden al llamado telefónico y escuchan: "soy el papa Francisco".