Entre los 54 heridos hospitalizados hay varios intoxicados por el denso humo negro, en tanto otros sufrieron heridas durante la huida y por aplastamiento.
Las autoridades enviaron 67 camiones cisterna y más de 500 bomberos que apagaron el incendio después de seis horas.
La empresa, fundada en 2009, tiene más de 1.200 empleados y procesa unas 67.000 toneladas de productos de pollo al año.
Aún no se conocen los orígenes del siniestro, que algunos atribuyen a una fuga de amoníaco que se incendió, otros a fallas en la instalación eléctrica e inclusive hay quienes hablan de llamas propagadas en los vestuarios del personal.
Este no es el único episodio de estas características en los últimos meses en China: el 20 de mayo de este año 33 personas murieron tras estallar una fábrica de explosivos en Shandong y otras 28 en una mina de Sichuan, el 11 de mayo.
En otra mina de Jilin hubo 53 muertos hace dos meses y el viernes un gran incendio destruyó uno de los mayores graneros del noreste del país, aunque no ocasionó víctimas.
En el caso de las minas, el gobierno obligó a los titulares a bajar junto con los obreros para lograr mejores medidas de seguridad: pero a menudo los propietarios pagan a un doble, a sustitutos o a funcionarios complacientes, evitando así poner en regla los establecimientos.