El féretro de "Pepe", con las banderas de Uruguay y de Artigas.
La despedida se pausará a la medianoche y las puertas del salón volverán a abrirse a las 8 de este jueves. La ceremonia continuará hasta últimas horas de la tarde. El presidente de Brasil, Lula da Silva, ya dijo que asistirá a despedir a su amigo, y se espera la presencia de otros dirigentes de la región.
Apostados a ambos lados de la avenida 18 de Julio, la principal de Montevideo, miles uruguayos se agolpaban para despedir a su líder al paso del ataúd. “¡Gracias, Pepe!”, gritaban algunos de los presentes. Otros lloraban. “Pepe, querido, el pueblo está contigo”, entonaban multitudes al paso del cortejo fúnebre.
Desde este miércoles hasta el viernes el país estará bajo duelo nacional, por lo que la bandera de Uruguay permanecerá a media asta en todos los edificios públicos en tributo a la “filosofía humanista” que marcó la trayectoria de Mujica, según el decreto publicado por la presidencia.
“José Mujica abogó por los más humildes y militó contra el individualismo extremo, exponiendo consistentemente una perspectiva gregaria, encarnada en una filosofía humanista que exaltó la vida de la persona en comunidad”, indicó el documento oficial.
José "Pepe" Mujica falleció este martes a la edad de 88 años.
En una sesión íntima al final de esta semana, el cuerpo de Mujica será cremado, y luego será enterrado en su chacra, cerca de donde yace el cuerpo de su perra Manuela, tal como había pedido el expresidente uruguayo nacido el 20 de mayo de 1935.
Los cinco años de gobierno de "Pepe", un exguerrillero que alcanzó proyección internacional por su estilo relajado y campechano, estuvieron marcados por una amplia agenda social, que permanece como su gran legado hasta la actualidad y que incluye la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, la legalización del aborto y la creación del primer mercado nacional para la marihuana legal. También tomó otras decisiones polémicas como recibir presos de Guantánamo, a pedido de Estados Unidos, y a refugiados sirios.
Ese espíritu contra lo establecido lo llevó en su juventud a ser uno de los líderes de la guerrilla urbana Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) y soportar a manos de la dictadura 13 años de prisión en condiciones infrahumanas. En los comicios presidenciales del pasado octubre y noviembre jugó un papel fundamental en el proceso electoral que le devolvió el poder a la izquierda con la elección de Orsi.