Desde Ginebra, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, contraatacó denunciando las amenazas de "sanciones y boicoteos" proferidas por las potencias occidentales. El canciller justificó los movimientos de Rusia en Ucrania, alegando que los "ultranacionalistas" de este país amenazan "las vidas y los intereses regionales de los rusos y de las poblaciones rusohablantes". Su ministerio la emprendió directamente contra el secretario de Estado norteamericano John Kerry, tachando de "inadmisibles" sus amenazas.
Además, la cancillería rusa hizo valer el apoyo de Pekín en la cuestión, destacando "la amplia concordancia de opiniones de Rusia y China sobre la situación en ese país (Ucrania) y alrededor". Kerry anunció que viajará hoy a Kiev para manifestar "el apoyo decidido de Estados Unidos a la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Ucrania". El sábado había denunciado "la invasión y la ocupación" de este país por parte de Rusia. Estados Unidos pidió además el envío "inmediato" a Ucrania de observadores de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE), para tratar de "promover el respeto de la integridad territorial".
También hoy llegará a Ucrania un equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), al que las nuevas autoridades de Kiev pidieron ayuda para evitar la quiebra, ya que el país atraviesa una profunda crisis económica. Por su lado, la canciller alemana, Angela Merkel, quiso mostrarse conciliadora diciendo por boca de su portavoz que "no es demasiado tarde" para una solución política a la crisis en Ucrania, y que "no hay opción militar". En una conversación con ella el domingo, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que la respuesta de Rusia era "totalmente adaptada" a la "amenaza constante de actos violentos por parte de las fuerzas ultranacionalistas" ucranianas.
En el terreno no ha habido ningún enfrentamiento en Crimea, a pesar de la fuerte tensión. Hombres armados, ataviados con uniformes sin distintivos y que podrían ser soldados rusos, custodiaban varios puntos estratégicos de la península, como bases militares, aeropuertos y edificios oficiales. En un golpe duro para las autoridades proeuropeas de Kiev, el comandante en jefe de la marina de Ucrania, el almirante Denis Berezovski, nombrado hace apenas unos días, anunció el domingo su adhesión a las autoridades prorrusas de Crimea. Ayer, hombres armados y encapuchados bloqueaban la entrada del cuartel general de la marina ucraniana en Sebastopol, para impedir el ingreso del nuevo comandante nombrado por Kiev.i