Más de 7,3 millones de israelíes votan en los primeros comicios generales desde octubre de 2023. La mayoría parlamentaria requiere al menos 61 escaños.
Israel vive una jornada clave con las primeras elecciones desde los ataques de Hamás de octubre de 2023, en las que se decidirá quién gobernará el país tras algunos de sus años más violentos y con el primer ministro, Benjamín Netanyahu, segundo en las encuestas.
Netanyahu votó en un colegio electoral del barrio de Katamón, en Jerusalén Oeste, mientras estaba previsto que su principal rival, Gazi Eizenkot, lo hiciera unas tres horas después en un colegio en la urbe de Herzliya, cerca de Tel Aviv, según anunciaron sus respectivos partidos anoche.
Netanyahu, votó pasado el mediodía en Jerusalén y arengó a la ciudadanía a que acuda a cumplir con su derecho democrático de expresarse en las urnas, según un comunicado oficial.
El referente del Likud acudió al colegio electoral acompañado por su esposa, Sara, según un comunicado difundido por su Oficina, y alentó a los israelíes a que ¡Vayan a votar!”, en las primeras elecciones nacionales en el país después de los ataques terroristas de Hamas el 7 de octubre de 2023
Cuando Netanyahu votó lo había hecho un 31,5% del electorado, algo que la estadística da como la participación electoral es la más alta desde 1977, según datos de la Comisión Electoral Central de Israel.
Netanyahu envió también a los votantes un videomensaje en el que acusaba a la izquierda y a los partidos árabes de intentar “robar las elecciones”, después de que la Policía detuviera en la localidad sureña de Néguev a tres sospechosos de haber intentado comprar votos para el partido islamista Raam.
“Miren, están advertidos. Los índices de participación en el sector árabe del sur, sin ir más lejos, son más altos que en el sector judío. Tienen que salir a votar”, insistió Netanyahu, animando a que “nadie se quede en casa”.
Netanyahu insistió con que “está en juego y en la balanza la preservación del Estado judío” ya que según él “un gobierno de izquierdas, con partidos árabes acabará con el Estado de Israel”.
A sus 77 años, Benjamin Netanyahu busca prolongar su trayectoria como el primer ministro que más tiempo gobernó Israel, con 19 años no consecutivos al frente del Ejecutivo.
El mandatario centró su campaña en la seguridad nacional y destacó su estrecha relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como uno de sus principales activos políticos.
Desde los ataques del 7 de octubre de 2023, Israel desarrolló una serie de operaciones militares que devastaron Gaza, ocupó el sur del Líbano y bombardeó a Irán con apoyo estadounidense.
En paralelo, el territorio israelí fue blanco de ataques de Irán, Hamás, el movimiento libanés Hezbolá y los combatientes hutíes de Yemen.
Pese a las críticas, Netanyahu conserva el respaldo de una parte del electorado que valora su experiencia frente a las amenazas externas, una lógica que ha acompañado buena parte de su carrera política desde su regreso al poder en distintos períodos y que hoy vuelve a pesar en un contexto dominado por el temor a la escalada regional.
Zipporah Bennett, una jubilada de 85 años, explicó que votaría por el primer ministro “porque tiene la experiencia de conducir al país por momentos difíciles”.
“Tiene todo el apoyo del gobierno estadounidense”, sostuvo, y agregó: “Creo que es un hombre sin miedo de actuar”.
Sin embargo, uno de los principales cuestionamientos contra Netanyahu es su negativa a asumir la responsabilidad política por las fallas de seguridad que permitieron los ataques de Hamás, considerados los más mortíferos de la historia de Israel.
También enfrenta críticas por la influencia de los partidos ultranacionalistas y ultraortodoxos dentro de la coalición que lo llevó nuevamente al poder en diciembre de 2022.
Entre los puntos de mayor tensión aparece la resistencia de los sectores religiosos a incorporar al servicio militar a los estudiantes judíos ultraortodoxos, en momentos en que las Fuerzas Armadas necesitan reforzar su personal.
El principal adversario del primer ministro es Gadi Eisenkot, un exjefe militar de 66 años que encabeza el partido Yashar y representa a un bloque informal de fuerzas políticas que van desde la derecha hasta la centroizquierda.
Aunque tiene una extensa trayectoria militar, Eisenkot es relativamente nuevo en la política partidaria y construyó su campaña sobre una imagen de moderación y un estilo distante del de Netanyahu.
Una de sus principales promesas es crear una comisión independiente que investigue los errores de seguridad que hicieron posibles los ataques del 7 de octubre de 2023, una iniciativa que el actual Gobierno evitó impulsar.
En política exterior, Eisenkot se opone a la creación de un Estado palestino y respalda los asentamientos israelíes, aunque prometió contener la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada.
Las últimas encuestas muestran una competencia muy ajustada entre ambos dirigentes, sin una ventaja clara que permita anticipar quién podrá formar el próximo Gobierno.
Un factor determinante podría ser el papel de los partidos de mayoría árabe, que representan a una población equivalente al 21% de los habitantes de Israel.
Ni Netanyahu ni Eisenkot manifestaron públicamente su intención de establecer alianzas con esas fuerzas, pero sus legisladores podrían resultar decisivos para alcanzar una mayoría parlamentaria.
El Parlamento israelí, conocido como Kneset, tiene 120 bancas. Para controlar la cámara y sostener un Gobierno se necesita una mayoría de al menos 61 escaños.
Como es poco probable que un solo partido alcance esa cifra, el resultado podría abrir un período de negociaciones para formar una coalición.
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