Según adelantó EFE, el nuevo plan de Tsipras mantiene un IVA escalonado en tres niveles -el 6,5 %, el 13 % y el 23 %-, pero esta vez estaría dispuesta a cambiar la categoría impuesta sobre algunos alimentos y los hoteles para aumentar los ingresos fiscales, como piden sus acreedores, la CE, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)En cuanto a las pensiones, el otro tema que divide aguas en la mesa de negociación, el gobierno griego estudiaría abolir las jubilaciones anticipadas a partir del próximo año, lo que ahorraría unos 200 millones de euros, así como reducir las pensiones complementarias más elevadas. No obstante, Tsipras sigue negándose a reducir todas las jubilaciones ya que sostiene que desde el estallido de la crisis en 2009 se ha convertido en la única fuente de ingresos.