Toda pasión moviliza, conduce a canjear momentos por otros, a no prestarle atención a la rutina, a lo habitual, para centrarse en una ilusión. Sucede en diferentes planos de la vida y, entre ellos, también en el periodismo, una profesión que cuando se abraza suele ser de amor eterno y de compromiso. Así, en el Mundial 2014, que generó algo de todo esto a partir de la cercanía con nuestro país, un matancero sueña despierto. Gastón David Domínguez, de cuna en Pergamino pero de La Matanza por adopción, fijó una meta, le puso garra, esmero durante cuatro años, no bajó la guardia, insistió y llegó. "Cubrir un Mundial es el sueño de toda la vida", afirma con la emoción como compañera inseparable en todo este mes.