En el imaginario infantil, los niños se relacionan con distintos animales y adoptan roles o papeles diferentes: gracias a su gran capacidad inventiva se ponen en la piel de cualquier especie, incluso, de dinosaurios extinguidos. En general, los osos de trapo y los peluches les fascinan por su gran parecido con las mascotas reales, por lo que es muy fácil que se identifiquen con ellos. Pero se parte de la base que la mascota no es un muñeco de peluche, hay que jugar con ella, pero también cuidarla, respetarla y darle mucho cariño.
TIPS
-Los loros son muy unidos a su dueño y muestran el mismo afecto que otros animales de compañía. Con tiempo, además de hablar, pueden aprender a tocar una campana, destapar objetos o acostarse
-3 a 4 semanas hay que dejar pasar para bañar al perro y así evitar el exceso de humedad en su piel y, como consecuencia, su resequedad.
¿Sufren el estrés?
Un cuadro de estrés puede llevar a una mascota a padecer reacciones contradictorias como la apatía y actos compulsivos, sueño permanente o hiperactividad.
Por las dudas
Hay que tener en cuenta que cualquier perro accidentado tiende a morder, impulsado por el miedo. Por eso es conveniente antes de asistirlo, colocarle un bozal .
Compañeros de la vida, no muñecos
Según la experiencia del especialista Dieter Krowatschek, su perra border collie colabora en las sesiones con niños hiperactivos o con otros problemas de conducta. Al estar presente, el psicólogo los interroga de manera más sencilla con preguntas indirectas del estilo "a la perra le gustaría saber tal cosa... '. Así consigue que los niños respondan a cuestiones que de otro modo se callarían. El animal se convierte en un intermediario entre el niño y el psicólogo. Una amplia serie de estudios en un entorno educativo demostró que los animales atraían y mantenían la atención de los niños y dirigían su atención al exterior. Los objetivos a alcanzar en las sesiones de terapia asistida con animales básicamente consisten en una mayor motivación, atención y concentración en su entorno inmediato, en el incremento en la motivación frente a actividades como la lectura, el aprendizaje y el trabajo en equipo, mejorando la capacidad para seguir instrucciones; en la reducción de la impulsividad y la agresividad, y en la mejora de la autoestima y disciplina personal. Para lograrlo se integra a los animales de compañía en las sesiones de terapia como fuente de tranquilidad y atención, como compañero de juegos y potenciador del aprendizaje, como cómplice y refuerzo en las conductas, entre otras cosas.
En tanto que para que la convivencia con un animal en la familia sea óptima hay que tener presente antes de adoptarlo que una mascota es un ser vivo. Los bebés y los niños muy pequeños pueden no interpretarlo así y manipular a los animales como si fueran muñecos.