Como resultado, ambos gatos deberán comer más rápido o cambiar la cantidad ingerida cada vez. Hay casos en los que uno de los gatos no se sentirá cómodo ni siquiera al acercarse a la zona de la comida, y podría quedarse con hambre, o por el contrario comer en exceso para evitar que otro gato se coma su comida. Una situación similar se puede dar con la bandeja de arena para que haga sus necesidades. Durante el proceso de eliminación, los gatos necesitan
intimidad. La mayoría no se siente cómodo si tiene que usar la bandeja en un lugar en la que otro gato puede entrar en cualquier momento. No les agrada ser sorprendidos por otro gato mientras hacen sus necesidades. Como consecuencia, terminan por visitar lo menos posible la bandeja, y hacen sus necesidades lo más rápido que puedan. Esta conducta puede terminar en una eliminación inadecuada en otros lugares que no sea la bandeja o con problemas de salud.
Otra de las situaciones que resultan estresantes para los gatos es cuando pasan por una situación tanto de hospitalización como de la vuelta a su casa. Ambas situaciones pueden causar un considerable estrés al gato. Durante su estadía en la clínica, el gato debe permanecer en una jaula, o en un compartimento en el que frecuentemente no tiene la posibilidad de esconderse, es manipulado por extraños y debe compartir el espacio con otros animales, incluso con perros. Además de enfrentarse a un ambiente estresante, dependiendo de la causa por la que esté en la veterinaria, el gato sufrirá dolor o no se encontrará bien, y esto ya representa una causa de estrés.
Una vez que el gato vuelve a su hogar, las cosas no mejoran. Mientras el gato estuvo internado, las marcas que utilizaba para orientarse y sentirse bien en la casa, pueden haber desaparecido de las paredes o de los muebles, o si en la casa hay más de un gato, pueden haber sido reemplazadas por las marcas de los otros felinos. Como consecuencia, cuando vuelve a su casa, aunque puede visualmente reconocer su territorio, sin las marcas propias, se sentirá perdido. De una forma parecida, los gatos que conviven con él en la casa pueden no reconocerlo, porque huele distinto, y además puede tener una apariencia diferente como vendas o collares que tienen que ver con las curaciones que tuvo durante la internación.
Los gatos pueden reaccionar frente al estrés de formas muy variadas y con distinta intensidad. Algunos pueden resolver muy bien los sucesos estresantes, pero otros pueden presentar serias dificultades.
TIPS
-Conviene acostumbrar a los gatos desde pequeños a llevar un collar con una placa que indique el nombre o teléfono de su dueño por si se extravían.
-45 a 50% de proteínas debe contener el alimento recomendado para peces, aunque para los que además comen verduras, deberá contener un porcentaje menor.
CUESTIÓN DE PESO
-Cuanto más grande sea una pecera, más saludable será, ya que se creará un ecosistema mucho más estable, y además es más sencilla de mantener.
¿COMEN DE TODO?
-No. Los perros pequeños si prueban comidas como jamón o torta, no querrán comer su alimento. Cualquier aporte extra en los cachorros debe ser prescripto por el veterinario.
Síntomas que hay que tener en cuenta
Es posible detectar fácilmente algunos signos de estrés, otros son mucho más sutiles y puede resultar más complicado relacionarlos con el síntoma. Los más claros, a veces suelen ser interpretados por el dueño como un problema más que como una señal de estrés del gato. Hay 3 tipos de señales claras: los arañazos verticales, aunque el gato puede estar arañando superficies verticales sólo para mantener sus uñas en perfecto estado. Si es por eso, lo hará siempre en el mismo lugar. Si es por estrés, lo hará en zonas llamativas como sofás, puertas y ventanas. Otra señal son las marcas de orina, que siempre las hacen fuera de la casa, y en casos de estrés suelen hacerlas adentro. Por último, en situaciones muy estresantes, algunos gatos pueden reaccionar con actitudes agresivas hacia personas o hacia otros gatos o mascotas de la casa. Este tipo de comportamiento suele aparecer cuando el gato no tiene forma de escapar o no puede expresar el estrés de otra manera.
Algunos felinos pueden sentirse incómodos algunos días o hasta sólo unas horas ante situaciones estresantes, y no tener serias consecuencias a causa del estrés. Sin embargo, otros gatos pueden tener serias dificultades en cuanto se produce un pequeño cambio en su entorno. Esto puede ocurrir porque son más sensibles a padecer un estrés agudo o crónico, con repercusión sobre su estado de salud. El estrés puede contribuir o exacerbar problemas como la cistitis, enfermedades dermatológicas, anorexia, obesidad, entre otros. Por eso es muy importante que los dueños estén alertas y si se preocupan por los niveles de estrés de su gato o si creen que padece alguna de las alteraciones propias del estrés, lo mejor es consultar al veterinario antes de tomar una decisión, ya que el mismo podrá orientar sobre la mejor estrategia a seguir.