Lo ideal es revisar de vez en cuando la boca del gato, para comprobar que no tiene sarro ni las encías inflamadas.
Otro de los problemas que indican que el gato está entrando en la vejez, es cuando presentan dolores articulares o musculares, sobre todo en las patas traseras y en la cadera. Esto origina que el animal deje de saltar, por ejemplo a lugares donde antes subía, como sillas, mesas, e incluso su propio rascador. Igualmente, ocurre en muchos casos que el gato comienza a hacer sus necesidades fuera de la bandeja, pero justo al lado. Esto se identifica con un problema con el arenero. Si nada ha cambiado en la casa y se sospecha que el gato puede tener un dolor, puede ser que al ir a la bandeja sienta dolor en sus patas traseras, y si la arena que utiliza es muy gruesa, se justifica que se sienta más cómodo haciendo sus necesidades en el suelo porque no tiene que hacer tanto equilibrio, y por lo tanto tiene menos dolor. El hacerlo al lado de la bandeja, da algunas pistas, como por ejemplo que el gato realmente quiere hacer sus necesidades allí, pero por algún motivo no puede, y lo hace al lado. Si hace sus necesidades en otro lugar de la casa, podrían significar otros tantos problemas que habría que estudiar.
El gato mayor, al igual que las personas, puede ir perdiendo sensibilidad olfativa, de oído o de visión. Esto puede producir una falta de atención o torpeza en sus movimientos que habría que observar. También se podrán notar cambios de humor. Que el gato busque tranquilidad y se pueda irritar si se lo molesta, sobre todo si hay en la casa animales más jóvenes que intentan jugar con él, o si algún integrante de la familia lo agobia demasiado intentado agarrarlo todo el tiempo, como habitualmente lo hacen los niños. Es conveniente respetar sus horas de sueño y tranquilidad. Un compañero demasiado joven y nervioso no es recomendable para un gato anciano.
Hay que prestar especial atención a la falta de higiene, porque es un síntoma de enfermedad o dolor, pero si se trata de gatos mayores, hay una disminución en su propia higiene personal, dedicando menos tiempo a lavarse a sí mismos. Normalmente es porque tiene algún dolor físico que le impide por ejemplo, lavarse la zona trasera o problemas en la boca. El pelaje de los gatos mayores suele ser menos reluciente y suave que el de un gato joven.
TIPS
-7años de edad indican que el perro ya es mayor. Por eso se recomienda la realización de chequeos médicos, al menos cada seis meses.
-Es necesario, luego de bañar al perro, secarlo bien. Esto evitará el riesgo de resfriados o de generar problemas en la piel ocasionados por la humedad.
¿Y LA PIEL?
-La dermatitis es una reacción de la piel del animal ante la presencia de bacterias de corte infeccioso, que con las altas temperaturas se “activan” provocando la presencia de caspa, bultos y granos en la piel.
PARASITOSIS
Hay que desparasitar interna y externamente a las mascotas, y tener todas sus vacunas al día, en especial si se la lleva a lugares con gran cantidad de perros, la vacuna de la tos de las perreras.
Vida sana y muy feliz
Conviene controlas ciertos aspectos de la salud del gato en la edad avanzada. Debido a la falta de actividad, los gatos mayores tienden a engordar. Por eso es necesario revisar su dieta y darle la alimentación adecuada, ya que una enfermedad muy común, sobre todo en gatos mayores y obesos, es la diabetes, que se puede detectar observando que el gato bebe mucha agua, y adelgaza pero come mucho.
Los gatos y gatas sin esterilizar tienen mayor tendencia a padecer tumores, sobre todo las hembras en las mamas y los machos en la próstata. También las hembras sin esterilizar son más propensas a padecer piómetras, que es una infección del útero. Los gatos esterilizados a edades tempranas tienen menor riesgo de padecer cáncer. Hay otros tantos síntomas que pueden indicar que el gato comienza a ser mayor, muchos de ellos son de diversas enfermedades que padecen los gatos con mayor frecuencia en edad avanzada. Por eso es conveniente que ante cualquier síntoma o cambio que se observe en el gato, se consulte al veterinario.
Algunas recomendaciones a tener en cuenta para tener un gato sano y feliz. A partir de los 8 años de edad conviene realizar una visita anual al veterinario para comprobar su estado general de salud. Una correcta alimentación ayudará a que mantenga una buena salud.
Además es ideal jugar con el gato a diario, para que se mantenga en forma, mental y físicamente, proponiéndole juegos que impliquen la caza de algún objeto o comida, y juegos de estimulación mental, en los que tenga que encontrar un premio o cazarlo. Evitar provocar situaciones de estrés o tensión para el gato, respetando siempre sus horas de sueño y no molestándolo.