01 de septiembre 2013 - 00:01
Pedro Almodóvar, chateando
"Pedro adora meterse en lugares pequeños, robar colitas de pelo y que lo cepillen. Siempre que se lo permitan, ama dormir en la cama matrimonial entre sus dueños y poco a poco durante la noche les va robando todo el espacio que pueda. Lo encontramos abandonado junto a su hermanita en un baldío, tan sucio que creímos que era gris y negro en vez de blanco y negro, era todo peludito como ahora, pero hiper chiquito, y la primera noche ya durmió en el sillón como un rey", dicen los dueños de Pedro Almodóvar, un gato macho de un año y un mes.

"Pedro adora meterse en lugares pequeños, robar colitas de pelo y que lo cepillen. Siempre que se lo permitan, ama dormir en la cama matrimonial entre sus dueños y poco a poco durante la noche les va robando todo el espacio que pueda. Lo encontramos abandonado junto a su hermanita en un baldío, tan sucio que creímos que era gris y negro en vez de blanco y negro, era todo peludito como ahora, pero hiper chiquito, y la primera noche ya durmió en el sillón como un rey", dicen los dueños de Pedro Almodóvar, un gato macho de un año y un mes.