18 de mayo 2012 - 00:01
Pinky, el único amor
"Te conocí el 15 de diciembre de 2007, ya te habían
'chocado' 2 autos y permaneciste viva y no lastimada gravemente. Mi abuelo te
levantó y te puso en la vereda para que no cruces más; en ese momento fui al
portón de casa y te vi; al volver, entraste y me seguiste hasta la puerta del
quincho, te quedaste adentro de mi casa. Pasé toda el día con vos y me hacías
caso a todo lo que te decía. Cuando mi mamá me preguntó '¿La dejamos que se
quede?' mi respuesta fue un ¡Sí! Desde entonces, su nombre es Pinky",
relata emocionada su dueña.