Los síntomas de una enfermedad no siempre resultan evidentes. Sin embargo, si se realizan controles periódicos y se vigila con atención el comportamiento de los peces, cualquier alteración resultará reveladora. Nunca hay que pasar por alto la menor anormalidad que se detecte. Por ejemplo, la pérdida de apetito de alguno de los ejemplares, las aletas plegadas o el frotamiento contra una piedra para aliviar una picazón, suelen ser los primeros síntomas de un defecto en el entorno o una enfermedad. Una vez detectado el ejemplar con los síntomas primarios, lo mejor es aislarlo y tratarlo lo antes posible para evitar que la enfermedad se agrave.
Pero tan necesario como estar atento a los peces es vigilar las condiciones del acuario. Un ecosistema pequeño y cerrado es bastante vulnerable a cualquier desequilibrio o a la presencia de bacterias nocivas. Por eso hay que asegurarse de instalar correctamente el acuario y de realizar los cuidados de mantenimiento necesarios como prevención de enfermedades.
Hay que observar la evolución del acuario. Los aficionados pueden recurrir a los consejos de los libros especializados, al intercambio de conocimientos con otros criadores de peces más experimentados y al consejo de los especialistas o médicos veterinarios, hasta tener el conocimiento y la experiencia necesaria para detectar las anormalidades.
Resulta muy práctico tener un cuaderno de actividades donde se anotarán las características del agua y el comportamiento de los peces, para poder detectar con más facilidad cualquier alteración. Hay que proceder siempre en forma ordenada, no sólo se evitarán problemas, sino que además será más fácil observar alguna anomalía en los peces y las plantas. Por ejemplo si es necesario cambiar el agua con más frecuencia de la normal, lo más probable es que haya que sustituir algún elemento del equipo.
Es conveniente tener en cuenta que tanto algunos compañeros molestos, como un agua pobre, constituyen dos amenazas para los peces. La mayoría de los problemas tienen su origen en el dueño del acuario. Ya sea por un cambio de agua demasiado tardío o por la introducción de alguna especie incompatible o un exceso de comida. Esos errores generan ansiedad en los peces y los hacen más vulnerables a las enfermedades. Los elementos patógenos pueden permanecer aletargados en un acuario aparentemente sano, esperando la oportunidad para manifestarse en un ejemplar debilitado como consecuencia de alguna anomalía.
Si el acuario está en buen estado y condiciones de mantenimiento, las enfermedades pueden tratarse sin mayores problemas. No hay que desesperarse. Luego de identificar el problema, hay que aplicar el remedio más adecuado siguiendo las instrucciones del fabricante.
TIPS
-3 a 4 veces al día deben comer los perros durante las jornadas de caza. Durante el ejercicio, pueden comer golosinas, y las galletas y huesos industriales son ideales para saciar su apetito momentáneamente.
-Es conveniente tener un acuario de recambio que haga las veces de hospital, para casos de emergencia. También se puede tener otro para las cuarentenas o la cría.
¿GATOS A DIETA?
Una dieta bien equilibrada resulta fundamental para el buen desarrollo y crecimiento de los gatos domésticos. Las necesidades nutritivas variarán según la edad y condiciones del animal, que normalmente tiende a engordar.
SENSIBILIDAD PERRUNA
Si la familia realizará un viaje corto de fin de semana, no se puede dejar solo al perro en la casa, como se hace con un gato. Los perros son mucho más dependientes de sus dueños y se alteran mucho al sentirse abandonados.
Los tiempos de los tratamientos
Al suministrar un medicamento al pez enfermo o bien al acuario completo, es necesario hacerlo con calma, dejando de lado la ansiedad por querer curarlo de inmediato, ya que podría terminar con la muerte del ejemplar. Hay que tener en cuenta que el tratamiento no produce un efecto de inmediato, tarda algunos días y hasta semanas. Por eso, si al cabo de un día no se observa cambio alguno, no conviene cambiarlo por otro, ya que al mezclarlo podría convertirse en un cóctel mortal para los peces. Muchos organismos patógenos sólo se pueden erradicar cuando están en activo, por eso es posible que haya que dejar que se cumpla todo el ciclo vital de dichos organismos para que el tratamiento surta efecto.
Algunos peces son bastante sensibles a determinadas sustancias, como por ejemplo las que contienen cobre. Por eso es necesario leer con atención las instrucciones, ya que el medicamento puede llegar a ser incompatible con algunas especies. Hay que considerar que el tratamiento también puede dañar a las plantas, al igual que la flora bacteriana de los filtros. En tal caso será necesario trasladar a los ejemplares enfermos a un acuario hospital, una buena opción también en el caso de que haya que aplicar el medicamento al pez varias veces, como cuando se trata de heridas abiertas.
Si el origen de la infección radica en la presencia de organismos patógenos libres en el agua, el tratamiento se debe aplicar directamente en el acuario y mientras se complete todo el ciclo vital de dichos organismos. Si se usa un filtro de carbón, es conveniente retirarlo, ya que podría anular los efectos del medicamento sobre el agua.