Según indican algunos especialistas, para corregir ese hábito en la mascota felina, hay que seguir algunos consejos. Por ejemplo, será necesario detectar cuáles son los lugares preferidos del gato para rascar, y colocar los reemplazos como postes, alfombritas y otros objetos disponibles en la veterinaria, lo más cerca posible de su "área". Algunos de sus lugares preferidos suelen ser cerca de su comida, donde duerme o las entradas a un ambiente de la casa.
Será conveniente limpiar el área que se desea evitar con productos especializados para repeler al gato o utilizar neutralizador de olores. Luego cubrir el área con algunos objetos que le desagraden al gato cuando vaya al lugar a rascar, como por ejemplo papel de aluminio, papel de lija o algodón con perfume, entre otros.
Jugar con él
También se puede jugar con el gato cerca del lugar que se desee que rasque, para que "accidentalmente" sus uñas toquen la superficie y descubra ese nuevo y fabuloso lugar. Nunca hay que forzarlo a tocar la superficie deseada, porque puede provocar el resultado inverso y todos los esfuerzos serán en vano. Hay que tener paciencia. Este proceso puede llevar varias semanas si se desea corregirle un hábito. Pero hay que saber que nunca se logrará que el gato deje de rascar; sólo se conseguirá que lo haga en el lugar adecuado.
También hay que remover los objetos colocados en el área "protegida" cuando el gato ya esté usando los rascadores nuevos constantemente. Hay que limpiar esta área con los productos utilizados para evitar que el gato sea atraído a la misma nuevamente.
Si luego se desea mover el rascador de lugar, hay que hacerlo moviéndolo progresivamente, en centímetros, durante varios días. Porque si se lo aleja demasiado, el gato volverá a rascar donde tanto le gustaba.
También hay que tener en cuenta otras actividades que pueden hacer que el gato rasque menos. Por ejemplo, jugar con él para ejercitar su cuerpo y mente. Un gato aburrido suele rascar más para entretenerse.i
TIPS
-4,5 kilogramos llegan a pesar los perros de raza chihuahua. Existen dos variedades, los de pelo corto y los de pelo largo. Por su pequeño tamaño son sensibles al frío y se suelen abrigar con sweaters para mascotas.
-Los alimentos preparados cuando son de buena calidad poseen un balance de proteínas, lípidos, vitaminas, minerales e hidratos de carbono, que son necesarios para el desarrollo de las mascotas.
NO SORPRENDERLOS
-A los felinos no les gusta ser sorprendidos, por lo que chistar, aplaudir o decir que no, detendrá el comportamiento. Aunque es algo que funciona sólo de momento.
¿HAY QUE ADAPTARLOS?
-La llegada de un bebé a la familia ocasiona cambios de hábitos en el hogar y las mascotas a quienes se considera parte de la familia también deben adaptarse a la nueva situación.
Alternativas poco convenientes para lograr una solución
Algunas personas, ante la preocupación de que el gato rasque sus uñas sobre todo mueble o cortina que encuentre en la casa, analizan la idea de realizarle un proceso quirúrgico para remover sus uñas, conocido como oniquectomia. Sin embargo, antes de optar por esta alternativa es importante conocer en qué consiste. La intervención quirúrgica se basa en la remoción de las 10 uñas delanteras, nunca se deben remover las traseras, desde su inserción en la segunda falange. Es decir, que se le estaría cortando el hueso de la tercera falange desde su unión a la segunda falange. Esto implica que se estaría removiendo un hueso, ligamentos, tendones y nervios. El procedimiento se realiza de esta manera porque en este último hueso a remover se localizan las células germinales de las uñas. Este proceso suele ser bastante doloroso y puede tardar hasta un mes en una recuperación completa. De no hacerse de la manera correcta, dejando aunque sea una pequeña esquina de las células germinales, las uñas vuelven a crecer nuevamente pero en dirección incorrecta y deforme. Este procedimiento está prohibido en muchos países por las leyes de protección animal. Esta cirugía limita la defensa del gato en caso de peligro, ya que limita su capacidad de escalar si debe huir o no podrá arañar ante un atacante. Más que favorecer al animal, favorece a su dueño. Por eso, antes de evaluar esa posibilidad, hay que considerar métodos más humanos para evitar que el gato destroce los muebles, o no tener un gato como mascota, antes de hacerle algo que va contra su naturaleza.