Al estar preso e imputado el encargado del edificio, Jorge Mangeri (45), la causa ahora está en manos del juez Roberto Ponce, quien subroga el Juzgado de Instrucción 17 donde está radicado el expediente, y la fiscal María Paula Asaro, participa en el proceso como acusadora pero dejó de instruir la investigación.
El juez y la fiscal aguardaban que lleguen los resultados de otras pericias de ADN que pueden ser clave para determinar la participación del portero en el crimen.
Por un lado, se espera encontrar el perfil genético de la víctima en muestras y elementos secuestrados el sótano del edificio o en la casa y el auto de Mangeri, un Renault Megane donde se levantaron cabellos y manchas en el baúl. Una de las sospechas es que ese auto pudo haber sido usado para trasladar el cadáver de la chica hasta un contenedor de basura.
Pero también se espera encontrar el ADN de el o los asesinos en el hilo sisal con el que la estrangularon y ataron a Angeles, en un cabello hallado adherido a una de las uñas o en el uniforme de gimnasia escolar que tenía colocado.
En tanto, los investigadores creen ahora que el lunes alrededor de las 10, cuando volvió de su clase de gimnasia, Angeles entró al edificio, pero no llegó a ingresar a su departamento de la planta baja "A", como siempre sostuvo su familia.
Esta nueva teoría se apoya en la declaración testimonial de la empleada doméstica de la casa, quien ratificó que ella estaba trabajando en el horario en el que debería haber llegado Ángeles del colegio, pero la chica nunca llegó.
Además, si bien la Policía daba por probada la vuelta de Ángeles a su departamento porque allí secuestraron el morral color negro con el que fue grabada por las cámaras de seguridad caminando rumbo a su casa, ahora los pesquisas señalan que la chica tenía dos morrales y que aún no apareció el que tenía colgado.