"Se hizo todo bien", opinó el abogado, que esta semana se reunió diariamente con la fiscal de la causa Tomé, Vanina Lizaso.
Y en ese sentido, Torrens destacó el trabajo de la Fiscalía: "Trabajamos codo a codo y tenemos la misma hipótesis de trabajo".
Consultado de si va a solicitar otras medidas de prueba, el abogado respondió que va "a esperar" los resultados del cotejo de ADN para ver qué dirección toma la pesquisa.
Por su parte, Darío Del Ciervo, abogado de la familia Colo, dijo a Télam que si bien esta causa tiene otro fiscal, Angel Quidiello, se está "trabajando en conjunto" buscando "patrones comunes" entre ambas víctimas.
Respecto de los estudios de ADN, el letrado recordó que en este caso, el perfil genético del asesino se encontró en las muestras de piel halladas debajo de las uñas de la víctima y en dos manchas hemáticas, una en una pared de la escena del crimen y la otra en el piso.
Este mismo patrón masculino es el que se repite en el encontrado en el pañuelo con el que estrangularon a Tomé.
Y en el caso Colo, al menos cinco personas del entorno de la víctima que estuvieron bajo sospecha en un inicio se sometieron a cotejos de ADN pero dieron resultado negativo.
Si bien Del Ciervo no descarta que el asesino haya sido un conocido de la víctima, consideró que la investigación sobre "todo el círculo inmediato se agotó, incluso las relaciones amorosas".
De todos modos, el letrado señaló que continúan con determinadas diligencias como el relevamiento de información en redes sociales y el mejoramiento de la calidad de las imágenes de las cámaras de seguridad que ya se analizaron.
El crimen de Tomé (38) fue descubierto el viernes 17 de enero último, cuando la hermana de la víctima la encontró muerta dentro del local de venta de ropa infantil "Rowena" de su propiedad, ubicado en General Paz 45, en pleno centro de Junín. De acuerdo a los peritos, el homicidio fue cometido el día anterior, cuando la comerciante fue golpeada y estrangulada con un pañuelo negro que se encontró alrededor de su cuello.