De inmediato, la policía ordenó el cierre de las principales rutas que comunican a Santa Fe y la capital santiagueña con el fin de impedir la huida de los supuestos secuestradores.
Pero durante esta madrugada, ante marcadas contradicciones en su relato, la joven terminó por confesar que había decidido matar al bebé "por no tener dinero para darle de comer", dijeron los voceros.
De acuerdo a los exámenes iniciales médicos de Sanidad Policial, se estableció que el pequeño, de nombre Alejo, murió asfixiado con una bolsa de nailon con la que le envolvieron la cabeza.
La mujer quedó incomunicada en la comisaría 21 en el marco de la causa judicial a cargo de la jueza de Instrucción en lo Criminal y Correccional de Añatuya, María Teresa Gerez, en la que también permanece detenido el padre del bebé, Juan José Herrera (20), alojado en la Comisaría 21 de Bandera.