Además de la peligrosa arma blanca que tenía en su poder, el violador circulaba por la calle con un revolver calibre 32 largo y un aerosol de gas pimienta, por lo que sospechan que Almirón ya estaba al tanto de la denuncia que había radicado su propia hija y temía que lo detuvieran.
Herida abierta
La joven víctima ya no veía con frecuencia a su victimario. Si bien logró rehacer su vida, nunca pudo olvidar los 12 años de terror que vivió al lado de ese monstruo al que llamaba papá. Mucho tiempo convivió con la fuerte angustia de tener que criar a un hijo-hermano, hasta que meses atrás pudo vencer sus miedos y declaró ante la Justicia el calvario a la que fue sometida.
Tras la confesión, comenzó un proceso de investigación que culminó con la captura del padre de la denunciante, quien tuvo otros dos hijos más con su pareja. Estudios médicos comprobaron que uno de los tres pequeños es hijo nieto de Almirón. Esa fue la prueba clave para el pedido de captura que se concretó en las últimas horas.
La causa está caratulada como "Abuso sexual con acceso carnal agravado por el vinculo", con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio 8 descentralizada de Florencio Varela y del Juzgado de Garantías 6 de Quilmes.
Tras un largo período de angustia, la joven juntó coraje y denunció ante la Justicia el calvario que la tuvo como víctima. Al momento de la captura, el violador intentó defenderse con un cuchillo de guerra y recibió un balazo.