Según dijeron los voceros, cuando los policías interrogaron al hombre, éste se identificó como personal de la Metropolitana, exhibió una credencial que lo acreditaba como Marcelo Alegre y relató que hacía tareas policiales en el interior de La Carbonilla.
Los efectivos se dieron cuenta de que Alegre estaba en estado de ebriedad y le consultaron por el agujero de bala en el lateral del auto.
Siempre según las fuentes, en ese momento el policía metropolitano extrajo una nueva credencial y una placa de pecho, esta vez de la PFA, aunque pertenecientes a un agente diferente.
Por esta razón, los efectivos decidieron aprehender a Alegre preventivamente, secuestraron tanto las credenciales, el arma calibre 9 milímetros que portaba y el vehículo baleado y pusieron todo a disposición del Juzgado Correccional 10 de la ciudad.
Más tarde, las autoridades constataron que el efectivo metropolitano había pertenecido a la PFA con anterioridad hasta que obtuvo la baja por razones de salud.
Además, descubrieron que las credenciales otorgadas por el Registro Nacional de Armas estaban vencidas.
La Policía Metropolitana, en tanto, emitió un comunicado de prensa en el que asegura que Alegre "se encontraba franco de servicio realizando actividades personales, totalmente ajenas a su labor policial" y que ya fue dispuesto su pase a "servicio pasivo".