“Los peritos nos dijeron, entre otras cosas, que `no puede amar, si se lo libera reincide en lo mismo y si se lo encierra no se cura`, y además en nuestro país no están dadas las condiciones (como en otros), para poder tratarlo. ¿Entonces qué hacemos? Lamentablemente como juzgador soy esclavo de la ley y debo aplicarla, no tengo otra alternativa que encerrarlo y mensurar una pena de acuerdo a la cantidad y calidad de hechos como la extensión del daño causado”, sostuvo el juez.
Para Weksel, “es positivo que la justicia admita lo que ocurre, la imposibilidad de recuperar a los violadores, sin embargo hay que mencionar que esas 30 chicas violadas son consecuencia de un abordaje equivocado, porque el condenado ya estuvo preso por hechos anteriores y lo liberaron, y eso es justamente lo que ocurre en la actualidad, con muchos violadores que cumplen penas irrisorias, se portan bien en la cárcel, y ya en las salidas transitorias empiezan a violar”.
“Hay que entender que los delitos contra la integridad sexual deben tener otro tratamiento en el Código Penal. No tienen nada que ver con otros delitos. No se recuperan los violadores. Entonces, los liberan y causan dramas que podrían evitarse”, señaló la psicóloga de AVIVI.