"No descartamos ninguna hipótesis, incluso la de la resistencia a un intento de robo,aunque encontramos su teléfono celular y una billetera con dinero, o de la un crimen cometido por alguien que venía en el auto. Estaba casi degollado", señalaron los investigadores del caso, en medio de un inusual hermetismo, en torno al asesinato de este hombre, identificado como Yoon Seong, de 60 años, vinculado a negocios de importación y que pertenecía a la Iglesia Presbiteriana Coreana. Un vecino y conocido de la víctima contó, en declaraciones periodísticas, que "iba todos los domingos a esa iglesia, que está acá, a una cuadra del lugar donde lo encontraron muerte adentro de su auto".