Siempre en función de la denuncia, con los padres reducidos, los desconocidos tomaron en brazos al bebé Alejo y huyeron raudamente hacia la ruta que une Bandera y Añatuya.
Por ello, la policía anoche dispuso cortes de ruta, a fin de cerrar la salida hacia ciudades vecinas, en los cuatro puntos cardinales.
Todo era misterio y desconcierto. Los investigadores partían de la certeza de que el hecho existió, pero también procuraban otras líneas investigativas.
Mientras se aguardaba un llamado telefónico de los eventuales captores, sobrevino lo peor.
El bebé habría sido encontrado sin vida. Alejo estaba ya sin vida y en una zanja. Una bolsa le cubría todo el rostro. Y se sospecha que fue asesinado, pocos minutos después de la denuncia de sus padres.
De inmediato, toda la policía protegió la escena del crimen. La Justicia de turno ordenó pericias y secuestros masivos, a fin de evitar la pérdida de cualquier prueba, por más intrascendente que luzca.
Al conocer la noticia, la madre sufrió una descompensación y fue internada cerca de la una de la madrugada de hoy. Todo era desolación: tanto en familiares, como en vecinos y policías.
Amigos de la familia intentaban consolarla; pero todo era tristeza colectiva.
Pese al dolor, otra corriente policial iniciaba una investigación en el entorno de la pareja damnificada, ante la posibilidad de que el bebé haya recibido otro destino diferente.
Después de la una de la madrugada, los restos del bebé fueron trasladados a la morgue.