Inmediatamente, una empleada alertó en forma telefónica a la Seccional Segunda de policía y casi al mismo tiempo la chica volvió a salir a la calle, informó el diario local El Patagónico, resaltando que casi resultó atropellada por el conductor de un remís que pasaba por la zona. En ese momento la joven se subió al vehículo reiterando el pedido de ayuda. Detrás del auto de alquiler se desplazaba un policía de civil en su vehículo particular, quien detuvo su marcha al percatarse de la situación de histeria que observó en la mujer. Tras identificarse como perteneciente a las fuerza de seguridad, ordenó al remisero que no continuara su marcha y junto a otros ocasionales testigos contuvo a la presunta víctima hasta la llegada de otros efectivos. En algunos patrulleros arribaron uniformados de varias dependencias, entre ellos mujeres, quienes asistieron a la joven que se encontraba en un profundo estado de shock. La chica, de cabellos rubios, repetía constantemente que había logrado escaparse de un prostíbulo clandestino donde la tenían cautiva, pero además pedía que buscaran a su pequeño hijo, aunque luego se refería a él como su hermano.