Familiares, amigos, vecinos, alumnos y ex alumnos del colegio Sagrado Corazón de Quilmes se autoconvocaron anoche en la puerta de esa institución, ubicada en Alvear 340, para rendirle homenaje al abogado de 43 años asesinado el lunes a la noche en su casa de la localidad de Bernal, y pedir por seguridad.
En silencio, los manifestantes, inmersos en un dolor profundo que se extendió ayer a otras familias del distrito de Quilmes, depositaron velas, flores y cartas en el portón del colegio, que era propiedad de la familia de la víctima. Desde allí, la nutrida columna marchó incesantemente hasta la Catedral de Quilmes bajo una consigna dispuesta a través de un evento creado en la red social Facebook y cumpliendo con el pedido expreso de la familia del abogado asesinado: "sin escraches, ni medios ni marchas a la comisaría. Respetemos eso, seamos ubicados".
El matrimonio del abogado y la maestra de inglés tiene dos hijos, pero ninguno estaba en la casa al momento del episodio, de acuerdo a lo expresado por la policía.
Fernández Durañona, la víctima, es hijo de los dueños del Colegio Sagrado Corazón, donde trabaja su esposa Wolgeschaffen.
La maestra de inglés se enteró recién en la comisaría que su marido había sido asesinado.