Tras matar a la mujer, Herrera se escapó del lugar, buscando impunidad en la casa de su madre. Pero fue atrapado. En ese momento, se hizo cargo del femicidio. Pero en toda la causa se negó a declarar. Sin embargo, en su lugar de detención tiene acceso a Internet y maneja Facebook, desde donde habla con una de sus hijas. "No está bien, pero es muy difícil controlar eso. A la nena le dice que él no mató a Virginia. No tiene vergüenza", contó la hermana.
La sentencia será leída el miércoles 24, a las 11.
"La fiscal María Laura Chapuy pidió reclusión perpetua. Lo único que exigimos es justicia por Virginia, y por sus hijitos", cerró la mujer.
El esfuerzo de la abuela y dos tías
Luego del femicidio de Virginia, la abuela y dos tías quedaron a cargo de los ocho hijos de la mujer. Al comienzo, recibían ayuda económica de manera periódica, también alimentos, vestimenta y hasta les mandaron materiales de construcción para construir una segunda habitación en la casa de Pilar que habitan.
"La Municipalidad de Pilar nos da un bolsón de alimentos por semana, eso es lo único fijo que tenemos. Después, cada tanto nos dan de provincia 4.000 pesos de subsidio. No es todos los meses, es cuando pueden. El Ministerio de Desarrollo de la Nación nos había hecho llegar materiales, y dos personas para construir una piecita, pero no se terminó", contó Silvia, hermana de la víctima.
Entre las mayores necesidades, los chicos requieren de alimentos, vestimenta, calzado, útiles y mucho más. "Ellos reciben amor, contención. Pero no es fácil. Nadie se ocupa de saber si comieron, si están enfermos, si extrañan a su mamá. Nos dejaron solos en esta lucha. Sería mucho más lindo sentirnos acompañados", dijo la mujer.