En ese sentido, Andrada declaró durante la única audiencia que lo que recuerda del hecho es de haber estado con la mujer dentro del auto y que ella le pidió que “volviera a robar”, pero que él se negó a hacerlo.
Según la declaración, Pacheco lo “mordió”, Andrada le pegó y luego reaccionó al escuchar a su hijo que estaba en el asiento de atrás y se encontró con “las manos ensangrentadas”, por lo que se fue a su casa para lavarse.
Para Neville, los dichos del acusado “nunca” fueron acompañados con un estudio, ni con alguna pericia y cree que fue una maniobra para intentar demostrar que en ese momento no estaba conciente.
El TOC 7 escuchó el relato de 14 testigos, luego los alegatos y pasó a un cuarto intermedio para el miércoles próximo a las 11, en la sede judicial ubicada en Pellegrini y Lincoln de San Martín, donde dará a conocer el veredicto.
Durante la audiencia, familiares de víctimas de violencia de género realizaron un acto en la puerta de los tribunales para exigir justicia.
En la etapa de instrucción, los investigadores secuestraron una cuchilla con restos de sangre y rastrearon los llamados y mensajes de texto que el imputado envió luego de cometer el homicidio.
Andrada fue capturado en un campo a 40 kilómetros de la localidad santiagueña de Frías, por orden del fiscal Carlos Insaurralde, tras haber estado 20 días prófugo.
El imputado había estado preso cinco años por robo calificado en cárceles de Olmos, Mercedes e Ituzaingó y había recuperado la libertad hace tres.
El hecho ocurrió la madrugada del 21 de febrero del año pasado cuando Andrada pasó a buscar a su mujer y a su hijo por la casa de su suegra para conversar con ella, porque tenía intenciones de retomar la relación, ya que hacía 20 días que estaban distanciados.
El hombre manejó su Peugeot 504 hasta la calle 15 y Urquiza, frente a una plaza, en la localidad bonaerense de Villa Concepción, partido de San Martín.
Allí, se originó una fuerte discusión hasta que Andrada apuñaló a su mujer delante de su hijo, tras lo cual escapó