El triple crimen se registró la mañana del 27 de agosto pasado en una casa de la calle Uruguay 633, de Benavídez, partido de Tigre.
Según la propia confesión de imputado ante el fiscal, Cardozo fue hasta allí a buscar a su mujer, Romina Martínez (26), quien lo había abandonado una semana atrás y se había llevado con ella a la hija de ambos, de 3 años.
Cardozo no encontró a Romina en la vivienda y descargó su furia contra las tres familiares de su ex pareja que allí se encontraban.
El acusado contó ante la Justicia que primero asesinó a la abuela de Romina, llamada Nilda Ludovica Ham (76); luego a la hija, Marisol (6); y finalmente a la hermana, María Florencia Martínez (15), quien no se encontraba inicialmente en la casa y pasó por allí para darle remedios a la anciana que estaba en tratamiento luego de sufrir un ACV.
Esa secuencia fue corroborada por los primeros peritajes forenses realizados en la escena del crimen, que determinaron que Ham fue asesinada a puñaladas, Marisol estrangulada con un cable y María Florencia a golpes y una puñalada en el cuello.
Los pesquisas creen que la adolescente fue la única que ofreció una resistencia ya que presentaba lesiones típicas de defensa como cortes de arma blanca en sus manos.
Cardozo fue detenido pocas horas después de cometido el crimen en el límite de los partidos de Tigre y Escobar.
Las cámaras de seguridad del municipio de Tigre lo grabaron cuando huía de la casa donde se había cometido el triple crimen.
La familia de las víctimas y la propia ex pareja de Cardozo denunciaron públicamente que el confeso asesino era violento y que había amenazado y golpeado a su pareja en otras oportunidades.
En tanto, los padres del detenido, dijeron a la prensa que Cardozo cometió este triple crimen “poseído” y atribuyeron esta situación a que Romina lo había hecho ingresar “a una secta umbanda”.