En tanto, su esposa, la profesora de inglés Verónica Wolgeschaffen (42), fue liberada sana y salva en Bernal, a unas 15 cuadras de su casa, y recién se enteró del crimen de su marido cuando se hallaba en la comisaría relatando lo que le había ocurrido.
Según el jefe de la Departamental Quilmes, comisario inspector Fernando Grasso, todo comenzó cerca de las 21.10 del lunes, cuando la esposa de Fernández Durañona llegaba a su casa ubicada en la calle Sáenz Peña 231, en la localidad de Bernal, en el sur del conurbano bonaerense, a bordo de su Chevrolet Spark azul.
La mujer le había avisado a su marido que estaba llegando y el abogado salió hasta el garaje para abrirle el portón y facilitarle el ingreso del auto.
"Si bien tenían una seguridad privada de acompañamiento, que espera a pocos metros hasta que entran a la casa, evidentemente prefirieron no llamar y guardar el auto por su cuenta", dijo un investigador. Cuando la mujer se aprestaba a ingresar al garaje, dos delincuentes armados se bajaron de un Volskwagen Crossfox de color gris y la amenazaron con intenciones de robo.
Fernández Durañona observó lo que pasaba y salió en defensa de su esposa para impedir que la asaltaran, pero uno de los delincuentes se trenzó en una pelea y, en el forcejeo, le disparó un balazo que impactó en su pecho. El comisario inspector Grasso relató que "uno de los delincuentes obligó a la mujer a subir al Crossfox y se la llevó cautiva. El otro se subió al Spark de la víctima y huyó a toda velocidad".
En tanto, el abogado, baleado en el pecho, ingresó a su casa, se dirigió a la cocina en busca de un teléfono para pedir ayuda, y allí cayó desplomado al piso.
Con el teléfono de Wolgeschaffen, los delincuentes llamaron al hermano de la mujer y le exigieron una suma de dinero para liberarla sana y salva. Tras una breve negociación, el hermano de Wolgeschaffen se subió a su propio Chevrolet Spark de color verde y se dirigió al lugar pactado para entregar el rescate, en Ituzaingó y Lamadrid, a 15 cuadras de la casa, en Bernal.
Por instrucción de los delincuentes, el hombre dejó estacionado su auto con las llaves puestas y dentro del mismo 500 pesos, 300 dólares, dos computadoras y algunos otros objetos de valor que le exigieron los delincuentes, tras lo cual se retiró. Los captores se llevaron el auto del hermano de Wolgeschaffen con el rescate y liberaron a la mujer a unas pocas cuadras. El hermano había caminado 400 metros y regresó al lugar donde había estacionado su auto, y allí se encontró con su hermana liberada.