La publicación dice que "el destino de Argentina, o de sus acreedores, no es lo que hace a este caso importante, y quizás desastroso" y en ese sentido relata cómo se negociaba antes del fallo con los bonistas y cómo será en adelante.
Sostiene que hasta ahora "los países en problemas negocian con sus acreedores para reestructurar las deudas y esa reestructuración puede involucrar una quita del monto adeudado, una rebaja de la tasa de interés o una extensión del vencimiento de deuda o una combinación de los tres".
En ese esquema, los bonistas "podían resistirse, pero enfrentaban el riesgo de que la reestructuración avanzara y aquellos que aceptaran cobrarían (parcialmente), mientras que los holdouts no obtenían nada".
Era un "sistema informal que funcionaba razonablemente bien, que ha permitido a muchos gobiernos reestructurar sus bonos, a un costo más o menos razonable".
"Eso ahora cambió, al menos para los países con bonos bajo ley de Nueva York; la mano de los holdouts se ha fortalecido inmensamente".
Según la nota, el gobierno de Estados Unidos dijo a tribunales inferiores que esto podría crear "grandes problemas", ya que podría llevar a los países a tomar prestado bajo ley inglesa, en lugar de neoyorquina, y de ese modo disminuir el rol de esta ciudad como centro financiero del mundo. Eso, según el gobierno, podría tener "un efecto diametral en todo el rol sistémico del dólar estadounidense".