Después de la reunión con el papa, el presidente mantuvo un encuentro con el secretario de Estado vaticano,
Pietro Parolin, como suele ser habitual tras las audiencias papales.
Posteriormente, Macri abandonó el Vaticano para dirigirse a la cercana
Embajada de Argentina ante la
Santa Sede, para mantener un encuentro con la prensa. "Le comenté mi gran preocupación por unir a los argentinos, dejar atrás los rencores y trabajar en agenda común de futuro para resolver los problemas del país,
especialmente la pobreza y el narcotráfico", sostuvo el mandatario.
Y añadió: "Le dije que espero seguir trabajando junto a la
Iglesia argentina en este tema, ir virando a un país de
pobreza cero y por ese motivo fue muy importante haber coincidido en la importancia de estar juntos y unidos".
Y concluyó: "Todo fue muy cordial y estoy contento de habernos encontrado nuevamente. Años atrás parecía imposible imaginar este encuentro cuando él era
Obispo de Buenos Aires y yo, Jefe de Gobierno".