Pocos días después de las generales del 5 de julio, los excandidatos del Frente para la Victoria,
Mariano Recalde; del Frente de Izquierda y de los Trabajadores,
Myriam Bregman; y de Autodeterminación y Libertad,
Luis Zamora; instaron a sus sufragantes a que no votaran a ninguno de los candidatos en la segunda vuelta.
Sólo un candidato en la Ciudad pudo revertir el resultado en el balotaje: Aníbal Ibarra, en 2003, superó con el 53,48 por ciento de los votos a a Mauricio Macri, que sumó el 46,52%. Sin embargo, en aquella oportunidad, los resultados de la primera vuelta habían sido muy reñidos: 37,55% en favor del actual líder del PRO contra el 33,54% de quien finalmente ganó los comicios.
Esta vez el asunto fue diferente: 20 puntos en favor de Horacio Rodríguez Larreta parecían decisivos a priori. Sin embargo, el resultado del balotaje arrojó un escenario diferente. Y el voto en blanco rozó la chance de darle un volantazo histórico al desenlace.