Otra de las diferencias con la realidad fue la gran elección hecha por
Felipe Solá a quien las encuestadoras lo ubicaban mucho después de la candidata del PRO,
María Eugenia Vidal. De hecho, Aresco fue la única que lo marcaba a sólo cuatro puntos de diferencia entre ellos.
Pero el gran batacazo fue, quizás, el de Vidal al ganarle a los candidatos oficiales por un amplio margen, cuando las encuestas de CEOP y Aresco la daban como perdedora frente a Aníbal Fernández. OPSM la daba como empatado con el Jefe de Gabinete mientras que el pronóstico más acertado fue el de Rouvier que la daba como ganadora.