El proyecto enviado al Congreso prevé una inflación anual de 10,6%, un dólar oficial en $1.423 en diciembre de 2026, un crecimiento del PBI de 5% y un superávit primario del 1,4% del PBI (0,3% financiero). Según la Casa Rosada, se trata de la “ley de leyes con el menor nivel de gasto público en relación al PBI de los últimos 20 años”, aunque con prioridad en las áreas sociales.
Los bonos de la deuda pública también operan con fuertes caídas superior al 1,5%, que impulsaría el Riesgo País por encima de los 800 puntos.
Reacción de los mercados
El día después de la cadena nacional dejó un mercado con señales contrapuestas. Los bonos en dólares rebotaron hasta 5% tras dos ruedas de derrumbe, impulsados por el nuevo tono presidencial, y el dólar MEP y el contado con liquidación retrocedieron. Sin embargo, el riesgo país se disparó a 1.231 puntos, su nivel más alto en casi un año, y el dólar oficial alcanzó los $1.480 en el Banco Nación, superando el techo de la banda cambiaria. El dólar blue, en tanto, se mantuvo estable en $1.455, igual que el lunes.
El análisis de los expertos
El rebote de los títulos de deuda fue leído como un alivio técnico, pero también como una señal de que las “formas” importan: el giro discursivo ayudó a frenar el pánico de los días previos. “Este aire de pragmatismo es bien recibido por el mercado de renta fija ”, destacaron en PPI.
Los analistas de Delphos fueron más cautos: “El discurso fue positivo de mediano plazo. Pero primero hay que resolver el corto, atravesado por una desconfianza total, ya casi pánico por momentos. La clave será recomponer relaciones con ex aliados y mostrar logros concretos en el Congreso ”.
El contraste entre la mejora parcial de algunos activos y la persistencia de la tensión financiera muestra que el mercado valoró el gesto político, pero aún no alcanza para consolidar expectativas. El riesgo país en niveles récord y la presión cambiaria marcan que la desconfianza no se disipó.
En definitiva, Milei eligió la moderación tras el traspié bonaerense, con un presupuesto austero y un discurso sin gritos ni insultos. El mercado le concedió un respiro a los bonos, pero sigue reclamando hechos políticos que respalden las promesas de equilibrio fiscal. Con las elecciones de octubre a la vuelta de la esquina, cada movimiento contará.