"Este hombre tomaba alcohol y siempre le pegaba, ese día fue alrededor de las 23.20, escuché a los vecinos gritar y al salir la vi a ella (la víctima) clavada en la reja, tenía mucha sangre y un hierro que la atravesaba en la panza y en una de las piernas, después me desmayé”, indicó un testigo.
Así las cosas, este llegó preso a la cita judicial y, una vez desarrollado el procedimiento, los magistrados Cecilia Maffei, Rodrigo Bagini y Pablo Pereyra no hicieron lugar al pedido de la fiscal María de los Angeles Attarian Mena, quien había solicitado 14 años de reclusión por el intento de femicidio en grado de tentativa, y lo condenaron a dos años de prisión condicional, con la prohibición de acercarse a la damnificada y de cometer otros delitos. Además, lo enviaron a hacer un curso de “masculinidades”.
Esto se debe a que la víctima se retractó y dijo que él no la había soltado, sino que ella había resbalado cuando se acercó al balcón, motivo por el cual las autoridades no pudieron confirmar su intención de asesinarla, a pesar de que escapó de la escena y no le prestó asistencia. En sintonía, caratularon el episodio como “lesiones leves, agravadas por tratarse de una relación de pareja y de un hombre hacia una mujer”.
El fallo generó malestar y la fiscal de la causa explicó que los mismos especialistas en casos de violencia de género saben que quienes denuncian suelen cambiar el relato por temor a sus agresores, a pesar de que las pruebas son contundentes para incriminarlos.