Al llegar a la altura del 1400 por la Ruta 53, un móvil policial de la Comisaría Quinta frenó el ómnibus y un grupo de agentes hicieron bajar a los transeúntes. Rápidamente fueron contra los delincuentes, quienes no opusieron resistencia y fueron esposados.
No entendieron cómo habían caído y, de hecho, fue de la manera menos pensada. Uno de los teléfonos celulares tenía la ubicación constante activada. Al irse del lugar del ilícito, la víctima a la cual le pertenecía le compartió a los uniformados su localización y ello les permitió atraparlos.
Quisieron salvarse, pero no lograron explicar la procedencia de todos los objetos que llevaban encima. A los hampones, en sintonía, los subieron a un patrullero a la vista de todos los pasajeros y vecinos y hubo un serio descontrol en el tránsito, ya que el colectivo quedó varado en medio de la calle. Es importante resaltar que no hubo ningún tiroteo como así tampoco trifulcas y, en consecuencia, no se lamentaron heridos al respecto.