Para muchos trabajadores "esto es un regreso a los '90, a la época de (el presidente Carlos Saúl) Menem, cuando la privatización de los ferrocarriles estuvo acompañada de miles de despidos que afectaron a familias enteras en todo el país: recibían el telegrama de cesantía el padre, el hijo, los hermanos, todos. No sabemos qué puede pasar, y hay muchos rumores", señalaron.
El tramo no urbano del Ferrocarril San Martín, a partir de Pilar (y el sector Mercedes-Bragado-Lincoln de la Línea San Martín) fue concesionado a Buenos Aires al Pacífico (BAP), perteneciente al Grupo Pescarmona de Mendoza, que lo operó entre 1992 y 2000.
Pero en coincidencia con la llegada del nuevo milenio lo transfirió a América Latina Logística (ALL), una empresa de Brasil a la que el Estado nacional le rescindió el contrato en 2013 por múltiples incumplimientos, situación que se registró también en su país de origen, donde en 2015 se disolvió y fue adquirida su red por la empresa Rumo.
Durante la operación estatal, Trenes Argentinos Cargas Línea San Martín incorporó locomotoras y vagones -bordes altos o carboneros (para el transporte de carbón de coque), tolvas mineras (para llevar piedras), tolvas gran granero (para cereales) y chatas porta contenedores fabricados por la empresa china CRRC, que fue desplazando al material que tenía más de 50 años de antigüedad, y que aún se sigue utilizando, como las locomotoras ALCo RSD-16 y RSD-35.
Tanto en la operatoria privada como en la estatal, el ramal principal del San Martín, que une Buenos Aires con Mendoza, sufrió una interrupción entre Junín y Rufino por el desborde de la laguna La Picasa, que increíblemente ocurrió dos veces (la misma suerte corrió la Ruta Nacional 7): tras la primera, se construyó un pedraplén, pero la crecida nunca antes registrada del espejo de agua provocó que quedara bajo el agua, y que se dispusiera su reconstrucción.
Ese corte obligó a circular por ramales secundarios, con una significativa extensión del tiempo de viaje y kilómetros recorridos, y en ambas oportunidades, el trazado ferroviario fue rehabilitado bastante después del trazado caminero.
Actualmente hasta Junín la vía está en regular estado, pero más allá hay tramos en mal estado -donde los trenes tienen que circular a 15 kilómetros por hora- y donde se registran frecuentes descarrilamientos, lo que llevó a suprimir este año el tren de pasajeros (que opera la también estatal Trenes Argentinos), en una primera etapa en el tramo entre Justo Daract (San Luis) y Palmira (Mendoza) y luego entre Junín y Justo Daract, quedando en consecuencia entre Retiro y Junín. En los últimos años se anunció en varias oportunidades que la infraestructura sería mejorada con una inversión de China, que no se concretó.