Bertoia apoyó iniciativas culturales y publicó muchos de sus trabajos en ediciones propias que distribuía entre familiares y amigos. Su casa de Berazategui fue el centro de serenatas, tertulias culturales y encuentros amistosos. Obtuvo la Faja de Honor de la SEP (1965); el 1º Premio de la Sociedad Interamericana de Escritores (1966) y una Mención Especial del Instituto de Cultura Americana (1971), entre otros reconocimientos. Fue miembro honoraria de la Academia Hispanoamericana de Costa Rica (1959); de la Academia de Letras de Paestum, Salerno (Italia); del Ateneo “Amantes de la Luz” de la República Dominicana; de la Sociedad Gaucha “Jumare Rofole” de Uruguay; y de entidades argentinas. Su rúbrica está en el Museo Internacional de Firmas de Las Palmas (Gran Canaria, España).