Una historia que se repite. Cuando Argentino sale de visitante no logra conseguir resultados positivos y esta vez fue derrota, más dolorosa aún por consumarse sobre la hora. El triunfo en la barranca quilmeña ante Cañuelas aplacó un poco los ánimos, pero esta nueva caída, seguramente, hará renacer las críticas sobre un equipo y un cuerpo técnico, que ya es objeto de muchos cuestionamientos en el arranque del campeonato. La ubicación de la “mitad de tabla para abajo”, con apenas seis fechas disputadas, genera la idea de una pronta desilusión para una temporada, en la que las expectativas previas tampoco eran auspiciosas. De todas maneras, hay mucho camino por recorrer, que permite tanto la recuperación, como el caer en la intrascendencia y, por lo tanto, resignarse sería un mal síntoma. Hoy por hoy, el ánimo en la gente del “mate” es casi de desesperanza. La caída ante Yupanqui, en una actuación con altibajos, significó otro duro golpe para este irregular arranque de torneo para los dirigidos por Néstor Martínez. Es que el trámite había sido parejo e inclusive, por lo hecho en la primera etapa, Argentino justificaba esa ventaja conseguida por un tiro libre ejecutado por Matías Bravo. El local alcanzó el empate y fue mejor en el segundo tiempo, pero no acumulaba los méritos necesarios para llevarse los tres puntos. En el primer minuto del adicional, una falta cerca del área y el remate de un delantero del “trapero” para vencer la resistencia del Maximiliano Bordón. Telón y derrota. Toda la bronca en el vestuario visitante, pocas ganas de analizar lo sucedido y sensación de volver a replantear algunas cuestiones para arrancar una semana de trabajo, con la carga adicional de tener que conseguir, si o si, una victoria.
Nunca valla invicta
Al margen de los cambios de nombres, el esquema no varió en demasía, con los cuatro en el fondo, una línea de volantes conformada por tres fijos, al que se suma un cuarto, más un enlace definido y un sólo punta. De esa manera, no sólo carece de volumen de juego adelante por falta de presencia en los últimos metros, sino que también sufre atrás y es uno de los dos equipos de la D, junto a Central Ballester, que no pudo mantener la valla invicta en los 6 encuentros que se llevan disputados del certamen. Sin dudas, la baja por lesión de Marcelo Guzmán le quita la cuota de fútbol que el equipo necesita, sobre todo cuando se produjo la recuperación de Emanuel Ibáñez y la puesta a punto en lo físico de Ramón Borda. En ese sentido, se resienten las posibilidades en la generación de fútbol y esas bajas transitorias nunca pudieron ser sustituidas con los recambios. La imagen que dejó el “mate” en cancha de Liniers, con un bajón pronunciado en el segundo tiempo y lejos de asumir el protagonismo para defender el resultado, tendrá su correlato en la semana, donde deberá trabajar mucho para mejorar, con vistas al choque con Deportivo Riestra, uno de los que pelea arriba y a quien recibe el próximo fin de semana (podría ir el domingo). Se sabe que buena parte de los hinchas han expresado su disconformidad con la determinación adoptada por la Comisión Directiva de darle prioridad a las obras de remodelación de la vieja cancha de Alsina y Cevallos, por sobre la conformación de un plantel para pugnar por el ascenso. De todas maneras, públicamente se sostiene que esto no representa resignarse a la lucha por el campeonato, sino que la apuesta ha diferido de las temporadas pasadas, donde todo el presupuesto se destinó al fútbol y los resultados fueron adversos.