A partir de la demora de una ambulancia municipal en asistir a un hombre que finalmente murió en la Peatonal Rivadavia, volvieron a multiplicarse las críticas contra el sistema de salud comunal quilmeño. El hecho además se registró el mismo día en el que el Concejo Deliberante -con los votos del oficialismo- convalidó el veto del intendente Francisco Gutiérrez a la ordenanza que declaraba al distrito en emergencia sanitaria. Un hombre de unos 70 años que caminaba por la Peatonal Rivadavia en horas de la tarde se desvaneció cuando llegó a la altura de Brown, y cayó repentinamente al piso. De inmediato varios peatones que pasaban por el lugar y comerciantes de las inmediaciones se comunicaron con el municipio para solicitar una ambulancia -que depende del Centro de Radioenlace para Emergencias Médicas (CREM)- para que le prestara un rápido auxilio. “Sin embargo -coincidieron en señalar varios testigos- comenzó a transcurrir el tiempo, sin que ningún móvil llegara. Pasaron unos 40 minutos, y finalmente la ambulancia llegó, pero el hombre había fallecido”. El cuerpo sin vida del abuelo permaneció sobre el tradicional paseo quilmeño un tiempo prolongado, debido a que fue necesaria la intervención del fiscal de turno.
Cercano antecedente
El trágico suceso tiene un cercano antecedente, ya que un mes atrás, otra ambulancia del CREM demoró más de una hora en concurrir a partir de los desesperados llamados para que asistir a un vecino que requería urgente atención médica en Ezpeleta, y cuando llegó, había muerto. Entendidos en el tema apuntaron que “el problema es que el CREM cuenta con 7 móviles, que resultan escasos para cubrir todo el distrito, mientras que otras 5 unidades se encuentran fuera de servicio por distintos inconvenientes”. La muerte del abuelo en la Peatonal Rivadavia se produjo horas después de que el Concejo Deliberante aceptara el veto del intendente Francisco Gutiérrez a la ordenanza que disponía la declaración del distrito en emergencia sanitaria.