Un punto de partida para la nueva etapa. Así podría sintetizarse el empate que Argentino de Quilmes consiguió en su visita a Atlas, con un 0 a 0, que deja poco desde lo futbolístico, pero que retempla el ánimo para intentar la necesaria recuperación, en un campeonato de la Primera “D”, que lo encuentra ubicado de la mitad de tabla para abajo. Estuvo lejos de quebrar la racha adversa como visitante (lleva siete sin ganar en esa condición, arrastrando el mal andar de la temporada pasada), aunque queda como aliciente que no lo perdió, luego de un arranque en el que el local anduvo muy cerca de abrir el marcador. El “mate” emparejó el trámite en la segunda etapa y contó con alguna que otra chance de ganarlo. De todas maneras, se trajo a la barranca quilmeña un empate que sirve para recuperar la confianza. En el debut de Fernando Rizzo como DT, su segunda etapa en el club reemplazando a Néstor Martínez, Argentino presentó cambios de nombres y de esquema. Tres defensores, una línea de cuatro mediocampistas, un enlace y dos puntas que, desde lo teórico, representa una modificación con mayor audacia que el esquema que disponía el anterior entrenador. No obstante, el compromiso se presentaba complejo, pues se enfrentaba a un Atlas que se encuentra entre los animadores del torneo. Entonces, de arranque, el “mate” no la pasó bien, ya que el rival salió decidido a ganar el protagonismo en el juego y desbordaba a una defensa visitante que no acertaba a tomar las marcas, al mismo tiempo que los volantes no cubrían los espacios. Maximiliano Bordón se lució en un par de atajadas y así se pudo mantener el cero en el arco, al término de un primer tiempo desfavorable. Con mayor concentración en la zona de contención, el elenco quilmeño llevó las acciones a un terreno deslucido y en ese contexto, todo se hizo más parejo. El “marrón” ya no llegaba con claridad y desde el orden, los dirigidos por Rizzo comenzaron a crecer, pese a que el arco de enfrente siempre le quedó demasiado lejos. El final se dio son sobresaltos y entendiendo que era importante no perder en el inicio de este nuevo ciclo. “Quedamos conformes, en líneas generales, con el rendimiento del equipo. Por ahí, en el primer tiempo tuvimos un poco de suerte, pero después pudimos acomodarnos mejor y todo se hizo parejo. No dividimos tanto la pelota y nos paramos en forma ordenada, del medio hacia atrás. Quedó claro que esto recién arranca, apenas llevamos un par de prácticas y querer cambiar de golpe puede traer contratiempos”, manifestó Fernando Rizzo, al analizar la igualdad del sábado pasado. Al ser consultado sobre su primera impresión del equipo, el técnico destacó que “el balance es positivo, ya que intentamos aplicar un sistema táctico nuevo para los muchachos y en muchos pasajes, se vio orden y muchas ganas de revertir la situación. Una vez que ellos dejaron pasar su mejor momento, en el que aprovecharon algunos errores que cometimos, entendimos que no había que arriesgar tanto, con un planteo que habíamos trabajado poco, y los controlamos bien”.