Defensa y Justicia jugó su mejor partido en lo que va del campeonato y casi como una lógica consecuencia de ello, consiguió su primer victoria y los tres puntos ayudaron a despejar un camino que se presentaba complejo, lleno de obstáculos, surgidos de los cuestionamientos internos al cuerpo técnico y el rendimiento de ciertos futbolistas. Los testimonios al término del triunfo ante Chacarita Juniors son una muestra evidente sobre que el clima en Florencio Varela no era de los mejores, pese a las declaraciones de estar trabajando “con tranquilidad”, que precedieron al choque ante los funebreros.
Respaldo animico
El propio Carlos Ramacciotti reconoció que la visita, en la noche del viernes pasado a la concentración en el predio de Bosques, del presidente José Lemme fue un respaldo anímico de importancia. “Acá, se gane o se pierda, Rama va a seguir”, habrían sido las palabras del mandamás del club, a modo de apoyo e intentando dejar en claro que su postura es la que tiene real valor, debido a los rumores sobre el alejamiento del entrenador y las charlas “informales” de allegados con futuros candidatos. El 3 a 1 frente a Chaca, justo e incuestionable, ocultó, en parte, el mal ambiente que reinaba en el “Tito” Tomaghello por el mal arranque del “Halcón” en la temporada. Los constantes cambios en la formación, más por cuestiones tácticas, que por lesiones o suspensiones daban cuenta de las dificultades para encontrar el mejor rendimiento. Por lo tanto, en las charlas grupales privó la idea de no dejar pasar la posibilidad de empezar a enderezar el rumbo. Con otro esquema, dejando como único punta al “Colorado” Marcelo Guerrero, pero confiando desde el arranque a la cuota de creación que podía aportar Emiliano Romero, más el aporte de Luis Jerez Silva y Jonathan Chávez como mediocampistas externos. De todas maneras, al margen de dibujos, se registró una determinación y una vocación ofensiva que el equipo no había evidenciado en sus presentaciones anteriores.
Cambio la cara
La tempranera ventaja también operó en forma favorable para manejar el desarrollo del partido, aunque, sin dudas, Defensa cambió la imagen. Generó muchas situaciones de gol y ofreció firmeza del medio hacia atrás, con un líder indiscutido adentro de la cancha, como Fernando Lorefice, la bandera de la entrega. Ni siquiera el empate transitorio de los de San Martín pudo doblegar esas ganas de ganar que se observó en todo el desarrollo del encuentro. Emiliano Romero desniveló para colocar cierta dosis de justicia en el marcador antes del cierre de la primera etapa y volvió a anotar de cabeza, aprovechando un rebote por remate del paraguayo García Guereño al travesaño, para anotar la diferencia, que sería definitiva. Si bien, se dio una merma en el rendimiento en el tramo final del segundo tiempo, la victoria resultó inobjetable. Los cambios introducidos por Ramacciotti buscaron oxigenar la ofensiva, apostando a la contra, y aguantar en el fondo, sin desconcentraciones. Chacarita se fue con todo arriba y cerca estuvo de descontar, un gol que pudo haber cambiado la historia final. No obstante, en el balance general, el elenco varelense fue más, le pudo dar la primer alegría del torneo a su gente -que en cuanto a concurrencia le dio la espalda al equipo- y espera poder revertir la mala racha inicial.
Partido chivo
Se viene el viaje a Mendoza para visitar a Independiente Rivadavia, un rival directo en esa lucha por sumar para el promedio de la permanencia, con una semana tranquila por delante. La consigna será seguir trabajando en esta línea, mantener la idea de ser protagonista y consolidar una formación que, al margen de las variantes que puedan darse, comience a ganar en confianza, un aspecto indispensable y que, en los partidos anteriores, se notó venía faltando.