El libro “Intérpretes e interpretaciones de la Argentina en el bicentenario” integra diecinueve trabajos de académicos de la Universidad Nacional de Quilmes -compilados por Gustavo Lugones y Jorge Flores- que desde diversos enfoques abordan una historia de 200 años, casi en simultaneo con los 20 años de esta casa de altos estudios. Los compiladores de este libro, cuya portada estuvo a cargo de la artista Nora Iniesta, escriben que el bicentenario desde la universidad pública, implica, a la vez, festejo y trabajo. “Festejo, acompañando la conmemoración que el Estado democrático realizó con enorme despliegue, recuperando el espacio público para dar cuenta de sentidos profundos y múltiples voces que expresan la diversidad y la pluralidad, en un formidable relato de ciudadanía política y social. Y trabajo, porque convoca a la tarea de análisis y reflexión, por parte de académicos, investigadores y docentes, sobre los hechos que marcaron dos siglos de vida nacional”, apuntan.
Ejes temáticos
El primer eje temático, “Ciudadanía en construcción”, reúne un trabajo de María Sonderéguer sobre “El derecho a tener derechos en la nación argentina”, que sigue los cambios que se van produciendo a lo largo de la historia “y el corte profundo que significó en la vida política, social y cultural la experiencia del terrorismo de Estado”, subrayó Flores. El segundo eje, “Herramientas para la democracia”, aludió el compilador, “recoge de una manera arbitraria si se quiere, tres cuestiones que hacen a la agenda pública de Argentina: la cuestión educativa, una política educacional integradora y promotora de inclusión social. Temas tratados por el propio Flores, Javier Araujo y Roque Dabat”. El tercer eje del libro, editado por la Universidad de Quilmes, próxima a cumplir sus veinte años, es “País en armado”. En “Reflexiones sobre una Argentina desencontrada”, “Ernesto López indica -entre otros ítems- la ausencia de ciudadanía frente a situaciones de necesidad”.
Varios ámbitos
Bernardo Kosacoff y Fernando Porta periodizan el sector industrial es de fines del siglo XIX hasta ahora, “al analizar los aportes que hizo la industria al PBI local y los impactos de la organización tecno productiva en el proceso industrial”. Desde el campo historiográfico, Noemí Girbal-Blacha se interna en la producción agropecuaria nacional, mientras que Adrián Gorelik hace hincapié en la arquitectura y “cómo va pensándose la ciudad de forma estratégica desde ciertas celebraciones paradigmáticas, como el bicentenario”. Al final del volumen, Alejandro Villar y Carlos Fidel encaran un trabajo sobre “Quilmes: entre la formación y el desvanecimiento de las ilusiones colectivas”, un escenario al que describen como “complejo” y que implica “una responsabilidad social pendiente de resolver”.