En este sentido, el padre de Boris reconoció que en el interior de la necrópolis municipal le ofrecieron una urna por menos de la mitad de lo que salía nueva. "Esto pasa todo el tiempo. Me sucedió a mi y noté como a otras familias se les acercan cuando están de visita. Yo los veo cuando se quejan porque les robaron y a los cinco minutos ya tienen a alguien que les quiere reponer eso mismo por unos pocos pesos. Es una mafia organizada, te venden todo para armar las tumbas", enfatizó el hombre.
No dan abasto
Las pocas mujeres que se encargan de la seguridad del Cementerio de Quilmes no dan abasto. "Cuando vengo a la mañana hay bandas de pibes que vienen del baile borrachos, que se divierten rompiendo las tumbas. El personal que vigila ni se mete, entra cualquiera y no pueden hacer nada", se quejó Horacio.
Boris Hartivig, de 15 años, fue atropellado en la esquina de Avenida Mosconi y Triunvirato hace poco más de cuatro meses. El responsable de su muerte, un mecánico oriundo de Florencio Varela, se encuentra detenido y le han negado por tercera vez el pedido de excarcelación.
El automovilista, que fue detenido tres días después en un
domicilio de Longchamps, escapó del lugar y al devolver el auto, le dijo al dueño que había atropellado a un perro de grandes dimensiones.